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domingo, 25 de noviembre de 2018

Los primeros ensanches de los puentes San Roque y La Pechina


      Aunque en las entradas específicas de los puentes San Roque y la Pechina se habla de las ampliaciones de que fueron objeto a principios del siglo XX, en ésta se quiere profundizar más en este tema ya que son poco conocidos estos ensanches con ménsulas metálicas.

      Fueron ampliados los dos puentes y todos los andenes del tramo de la carretera Játiva a Alicante, desde el puente de San Roque hasta las nuevas estaciones de ferrocarriles de Gandía y de Játiva (Norte). Estas reformas fueron necesarias dado el aumento de circulación de carruajes y personas provocado por los numerosos desplazamientos a las casas de campo y de recreo situadas en los alrededores, el servicio de los edificios hidráulicos de la parte baja del Serpis en los términos de Alcoy y Cocentaina, y el nuevo tráfico generado por las estaciones de ferrocarril de Gandía y Játiva (Norte). Para la circulación fluida era preciso además de ensanchar la calzada crear un espacio seguro para los peatones. Previamente se tuvieron que realizar las correspondientes expropiaciones de los terrenos adyacentes. Mediante la retirada de los pretiles de piedra en los puentes, y la colocación de unos aleros metálicos en la parte inferior del tablero y unas barandillas metálicas se pasó de una anchura libre de 6 metros total para todo tipo de vehículos a 6 metros de calzada y 1,5 metros en cada andén lateral (total 9 metros). En esta época se llevaban también a cabo las obras de construcción del viaducto de Canalejas.

Puente de San Roque:
      Según la orden de la Dirección General de Obras Públicas, con fecha 7 de abril de 1.902, se le encargó al Ingeniero de Caminos D. Próspero Lafarga el proyecto de ensanche del puente de San Roque en la carretera de 2º orden de Játiva a Alicante.

Puente de San Roque con pretiles de piedra antes de la reforma

      Entre las posibles soluciones que se barajaron para ensanchar los puentes se hallaban:
- Adosar a las pilas y estribos existentes unos contrafuertes de un metro de espesor y voltear sobre éstos arcos de fábrica sobre los cuales apoyarían los andenes.
- Colocar ménsulas voladas de sillería, empotradas sobre tímpanos y muros, y sobre las cuales apoyarían arcos de fábrica que servirían de sostén a los andenes.
- Empotrar ménsulas metálicas en los tímpanos y muros, sobre cuyas ménsulas apoyar dos largueros, uno interior y otro exterior. A estos largueros irían roblonados unas placas de palastro combadas que habían de recibir directamente las aceras.

      Al final se optó por esta última solución por ser más sencilla, permitir realizar las obras con andamios ligeros en voladizo, y al quedar empotradas las ménsulas en la sillería daría mayores garantías de solidez.

Solución adoptada en el puente de San Roque

      El presupuesto de ejecución material era de 32.967’71 ptas. y el proyecto está fechado el 29 de abril de 1902, siendo su autor el ingeniero D. Próspero Lafarga. Se aprobó el 28 de junio de 1902.

      A principios de septiembre de 1902 comenzaron los trabajos de albañilería en el puente.
Puente de San Roque con andamios, con ménsulas y barandillas ya colocadas.

      La parte metálica fue encargada a los talleres de D. Francisco Rodes Hermanos.

      Los trabajos de colocación de ménsulas y de barandillas se realizaron entre el 21 de febrero a 3 de abril de 1903. En este último día fue cuando se realizaron las correspondientes pruebas de resistencia.

Puente de San Roque después de la ampliación.

Puente de la Pechina.
      El 8 de noviembre de 1.906 se aprobó el proyecto de ensanche del puente de la Pechina, con el mismo sistema que el puente de San Roque de ménsulas y barandillas metálicas, y la prolongación de los andenes de la carretera hasta las estaciones de ferrocarriles.

      El 20 de junio de 1908 se sacaron a subasta las obras de ampliación del puente por un valor de 72.208 ptas.

      Se adjudicaron el 14 de julio de 1908 al contratista D. Guillermo Ballester.

Puente de Benisaidó o La Pechina con pretiles de piedra

      El 12 de mayo 1909 comenzaron a colocarse los andamios que se elevaban desde el cauce del río por el lado derecho y posteriormente se comenzó a quitar la balaustrada de piedra de los extremos.

      El 7 de junio quedaron desmontados los pretiles de piedra.

     El 18 de agosto 1909 ya se había realizado el montaje del alero y barandilla del lado derecho. Las obras del puente continuaron hasta el 1 de diciembre 1909 en que se dieron por finalizadas.

Detalles de las ménsulas antiguas que quedaron después de la ampliación de los años 80

      Sin embargo, en enero de 1910 se paralizaron las obras de ampliación de los andenes en el tramo desde el puente hasta las estaciones de ferrocarriles, debido a que los propietarios se opusieron a la ocupación de sus tierras mientras no se les abonara el precio de la tasación con que fueron expropiados. Se reanudaron de nuevo las obras en septiembre de 1914.

     Con fecha de 2 de octubre de 1915 se redactó el proyecto reformado, cuyo autor fue D. Enrique Esteves Chafer, dado que también se tuvieron que variar algunos sifones y alcantarillas entre la estación de ferrocarril y el final del puente de la Pechina o Benisaidó.



Dado el número de entradas y la variedad de algunos temas, para una mejor visualización y localización, recomiendo la consulta del Índice (pestaña superior derecha)

viernes, 4 de mayo de 2018

La cúpula de la Concatedral de San Nicolás de Bari de Alicante

      Esta entrada no va de puentes, pero si trata de explicar que hay disposiciones constructivas que aunque parezcan similares, su concepto estructural varía mucho.

      Hace ya bastantes años, buscando información sobre arquitectos y constructores antiguos de la Comunidad Valenciana, encontré un texto (no me acuerdo del libro) donde contaba la anécdota de que al iniciarse la construcción de la cúpula de San Nicolás, ésta se derrumbó. No hubo víctimas mortales porque el ruido provocado por el crujido inicial de los andamios y el resquebrajamiento de los materiales colocados alertaron a los trabajadores y les dio tiempo a ponerse a salvo. Tras el desastre, tuvieron que redimensionar la cúpula y volver a levantarla.

      En 2006, con motivo de la exposición de La Luz de las Imágenes celebrada en Alicante pude contemplar dicha cúpula en todo su esplendor. Se había realizado un exhaustivo trabajo de limpieza y restauración de todo el edificio de la concatedral. El interior de la nave quedaba iluminada por la luz cenital (bueno...también había focos) y, con el color claro de las paredes, daba una gran sensación de amplitud y espacio.

Foto interior de la cúpula de San Nicolás de Bari

      Se trata de un cúpula casetonada que se levanta a una altura de 28,5 metros y de 15,3 metros (67 palmos) de diámetro interior, dimensión nada desdeñable si la comparamos con los 17 metros de diámetro que posee la cúpula de la Basílica de El Escorial.

      Sin embargo, (y es la razón de este artículo) lo que no me cuadraba es que en las explicaciones igualaban el casetonado de la cúpula de San Nicolás con el Panteón de Agripa de Roma. Decorativamente es similar, pero estructuralmente es todo lo contrario. En el Panteón el casetonado se realizó hacia el interior del espesor de la bóveda, en forma de nichos, con el propósito de aligerar el peso de la enorme cúpula (43 metros de diámetro), y en el caso de San Nicolás, se realizó hacia el exterior, colgando del techo, lo que supone un gran peso muerto.

Foto de la cúpula del Panteón de Agripa en Roma

Historia sobre la construcción de la cúpula.

      La Basílica de San Nicolás de Bari fue realizada bajo las trazas de Agustín Bernardino, que por esas fechas trabajaba en Orihuela. En 1.616 se colocó la primera piedra, aunque ya se habían iniciado los trabajos de cimentación 3 años atrás. En el inicio de su construcción participó Agustín Bernardino hasta su muerte en 1.620. Le sucedió su ayudante Martín de Uceta que falleció en 1.630. A partir de este año continuaron las obras Pedro Guillem y Miguel Real que terminaron en 1.637 la parte del templo desde la fachada de la calle Labradores hasta los dos estribos del primer arco que sostendría la futura cúpula.
      Las obras se reanudaron en 1.658, iniciándose la construcción de la cúpula. A la muerte de Pedro Guillem en este mismo año quedó solo al frente de la dirección de la obras Miguel Real, quién el 6 de marzo de 1.658 colocó la primera piedra en una de la pechinas y terminando la fábrica de esta parte del templo el 31 de octubre de 1.662.

      En el libro de Viravens “Crónica de la Ciudad de Alicante”, del cual he sacado la mayoría de los datos, no aparece el suceso del derrumbe, o si tuvo algo que ver con la muerte de Pedro Guillem.


Fotos: parte exterior e interior de San Nicolás

La estructura

      La bóveda del Panteón de Roma se podría asemejar a un actual forjado reticular de casetón recuperable, donde resisten los esfuerzos los nervios cruzados perpendicularmente. Este tipo de forjado está presente en la mayoría de plantas de aparcamientos públicos y son relativamente fáciles de observar. Sin embargo, si colocamos a la inversa las partes cóncavas de las cubetas del encofrado pegadas a la parte inferior del forjado y se hormigonase todo, casi se duplicaría el peso propio, necesitando mayor canto en los nervios y una mayor cuantía de armadura.
      Puede ser que este mayor peso muerto provocase la caída inicial de la bóveda de San Nicolás, teniendo en cuenta que en aquella época para el dimensionamiento de las cúpulas sólo se tenían en cuenta sencillas reglas empíricas que se obtenían como resultado de anteriores experiencias. La mayoría de cúpulas se construían con paredes lisas en su cara interior y, por tanto, sin tanta masa. También pudo ocurrir que la cimbra y el andamiaje cediera por el excesivo volumen de materiales apoyados, antes del descimbrado y sin entrar en carga la cúpula.

Esquema de comparación entre estructuras

Una curiosidad matemática

      Tanto en el caso del Panteón de Roma como en la cúpula de San Nicolás hay 28 hileras verticales de cuadrículas concéntricas. El número de 28 se consideraba un número perfecto, ya que se podía obtener como el resultado de la suma de todos sus divisores (menos él mismo), es decir, 1+2+4+7+14=28. Sin embargo, en el Panteón, horizontalmente hay 5 hiladas (los planetas conocidos en aquella época) y en San Nicolás 8 (puede ser debido a un encaje dimensional estético, aunque siempre se le podría buscar una explicación numerológica)

Detalle de la cúpula.



lunes, 13 de marzo de 2017

Viaducto sobre el barranco de San Antonio (barranco de las Siete Lunas)

        Está formado por un arco rebajado, de 44 m de cuerda y 8’80 m de flecha. Tiene una longitud total de 69 m y una altura máxima de 20 m sobre el cauce.  Las laderas son de roca caliza y muy escarpadas, lo que permitió cruzar el barranco con un solo arco. La rasante tiene una pendiente ascendente del 2’1%. Para su construcción se emplearon las cimbras reformadas del viaducto del Sinc.

Plano de situación del viaducto del barranco de San Antonio o de las Siete Lunas, entre los túneles de la autovía A7 y la carretera N340


Viaducto sobre el barranco de San Antonio, margen derecha

Viaducto sobre el barranco de San Antonio, margen izquierda, con los túneles de la autovía ya realizados.






       Actualmente, como se ha indicado en varias ocasiones, ha sido convertido el trazado del ferrocarril en la Vía Verde de Alcoy.


      En la construcción de todos los viaductos del tramo de Alcoy intervino la constructora Max Jacobson, empresa  con experiencia en el montaje de armaduras rígidas sin cimbra en puentes y que, años más tarde, participaría en la construcción del Viaducto de Martín Gil, sobre el embalse del Esla  en Zamora.