lunes, 5 de septiembre de 2016

Puentes Romanos en España

       Antes de empezar con los puentes metálicos, y una vez vistos los principales  puentes de fábrica de Alcoy, voy a realizar una serie de breves entradas en el blog sobre la evolución de los puentes de fábrica en España. Se diferenciarán los siguientes periodos: Época Romana, Edad Media, Renacimiento, siglo XVIII y siglo XIX. También trataré algún puente importante de cada época, de forma monográfica (alguno de ellos ya publicados por mí hace un tiempo en el blog de Puentemanía). Esta es la razón por la que he titulado el blog “Los puentes de Alcoy… y algunos más”.


EVOLUCION DE LOS PUENTES DE FÁBRICA EN ESPAÑA

       El puente de fábrica, por su carácter duradero, ha sido el más empleado hasta que se generalizó el uso del hierro en la segunda mitad del siglo XIX. Ha sufrido una lenta transformación a través de los siglos, tanto en sus diferentes elementos como en el procedimiento de ejecución. Su construcción va a estar supeditada  a la  política  y planificación seguida en cada época en la  apertura de nuevos caminos y en su conservación.

       Fue introducido en España por los romanos como elemento indispensable en el trazado de sus calzadas, permitiendo una rápida comunicación con todas las zonas del Imperio.

Puentes Romanos

       De la etapa romana es característico el arco de medio punto. Presenta como ventajas la facilidad de división en dovelas iguales para el montaje del arco y la transmisión de empujes horizontales, no muy elevados, que permiten construir el puente arco a arco. Este método de construcción tenía las ventajas de que en caso de destrucción de alguno de los arcos los demás permanecían en pie (bóvedas autoportantes) y de aprovechar mejor el material de las cimbras que permitía varias puestas. Sin embargo, para ello necesitaban levantar gruesas pilas de espesor entre ½ a 1/3 de la luz para absorber los empujes horizontales, lo que reducía la sección de desagüe, aumentado la velocidad de la corriente y el peligro de socavación. Para evitar el efecto presa disponían unos arquillos de aligeramiento sobre las pilas que atravesaban la fábrica de los tímpanos. En la base las pilas, en la parte de aguas arriba, adosaban los tajamares de forma triangular para favorecer el paso del agua. Se puede citar como ejemplo el puente romano de Mérida sobre el Guadiana, con luces de sus arcos comprendidas entre los 6,70 y 10,50 metros, y con espesores de pila sobre 5 metros.

Puente romano de Mérida.

       Ya en la época del Imperio consiguieron mayores luces y pilas más esbeltas. En el caso del puente de Alcántara sobre el Tajo, consiguieron una luz libre de 28’80 m con espesores de pila de 8’30 m (máxima relación espesor pila / luz = 1/3,6) y una altura  sobre el nivel medio del agua de 50 m.

Puente de Alcántara (Cáceres).

        Aparte del arco de  medio punto, en algunos puentes también levantaron bóvedas rebajadas, como por el ejemplo el puente de Alconétar.



Puente de Alconétar en su nueva ubicación (Cáceres)

       En cuanto a la cimentación siempre que era posible apoyaban las pilas sobre la roca; en caso de no existir, recurrían a la hinca de pilotes de madera, en cuya parte superior formaban un encepado que rellenaban con una mezcla de mampuestos y hormigón que enlazaba las cabezas de los pilotes, creando así una base firme. Para facilitar estos trabajos desviaban el cauce del río o construían ataguías, compuestas  de varias hileras de tablestacas de madera rellenas con arcilla y defendidas exteriormente por escollera.

      Otra de las aportaciones romanas fue el uso y difusión del hormigón; consistía en una mezcla de cal, puzolana y piedra tosca, cuyas propiedades de fraguar bajo el agua lo convertían en un material idóneo para la cimentación de las pilas.

       La fábrica de bóvedas, pilas y estribos estaban realizadas generalmente con sillería almohadillada con una terminación muy esmerada. Para la unión de los sillares no colocaban mortero en los lechos de las hiladas, sino que interiormente utilizaban piezas de madera o metálicas con forma de doble cola de milano. El relleno podía ser de material granular, hormigón de cal y piedra o sillería sin desbastar.


Detalle de la pila puente de Alconétar: sillería y hormigón de cal



Dado el número de entradas y la variedad de algunos temas, para una mejor visualización y localización, recomiendo la consulta del Índice (pestaña superior derecha)

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