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miércoles, 27 de diciembre de 2017

El nombre del puente de Cervantes o de Cristina. Y un guantazo

Aprovechado el día de los santos inocentes, en la siguiente entrada voy a hacer una puntualización y posteriormente contar una anécdota que, a decir verdad, no tiene nada que ver con el puente pero que sucedió por la época de su construcción.

El puente conocido como “de Cervantes” debe su nombre a su proximidad al parque homónimo. Este paseo fue concebido en 1.828 al mismo tiempo que el puente:
Como el puente ha de unirse con el campo ovalado de las tierras del Cister; y desde dicho punto debe dirigirse oblicuamente el camino con inclinación hacia el poniente, para que sin tocar con las tierras huertas de la casa de los Herederos de Lorenzo Carbonell pueda unirse cómodamente en el camino real de Madrid se hace indispensable que en dicho campo del Cister se construya una plazuela de figura elíptica que al paso que sirva para que los carruajes puedan tomar con comodidad la dirección del camino y puente, sea también de desahogo y recreo, construyendo en ella unos asientos cómodos y proporcionando al mismo tiempo una fuente en su centro, y un buen plantío de árboles por su circuito”

Muchos años más tarde, en 1.905, en el paseo se realizaron algunas mejoras y fue dedicado a Cervantes, escritor y autor del Quijote.

Imagen del puente

Sin embargo, el puente tiene una denominación más antigua y es el “de Cristina

Este nombre se debe a la cuarta esposa de Fernando VII y madre de la que sería reina Isabel II.

María Cristina de Borbón y Borbón, nació el 27 de abril de 1.806. Hija del rey Francisco I de Nápoles y la infanta María Isabel (hija de Carlos IV y hermana de Fernando VII).

Cuando Fernando VII enviudó por tercera vez y sin descendencia, decidió casarse de nuevo con su sobrina María Cristina, más agraciada que sus esposas anteriores y con menos “rosarios”. Fernando tenía 45 años y ella 23.

La boda tuvo lugar en Aranjuez el 9 de diciembre de 1829 y la nueva reina entró en Madrid dos días después con gran celebración de las masas populares.

Retrato de María Cristina

Diez años antes ya se había dado otro matrimonio Borbón tío-sobrina, entre el infante Francisco de Paula (hermano menor de Fernando VII y de la infanta María Isabel) y Luisa Carlota (hermana mayor de María Cristina) y que posteriormente protagonizará un notable episodio que después se narrará.

En el cabildo de 9 de marzo de 1.829 celebrado en el Ayuntamiento de Alcoy, se acordó que el proyecto del nuevo puente, diseñado por el arquitecto Juan Carbonell, fuera enviado a S.M. Fernando VII para su aprobación. El 10 de julio el rey concedió su permiso para la construcción del puente.

En cuanto a la familia real, en marzo de 1.830, Cristina dio la noticia de su embarazo y el 10 de octubre del mismo año nació la futura reina Isabel II.

Puede decirse que el inicio de la construcción del puente coincidió con los años más dichosos del monarca Fernando VII: boda feliz y la descendencia que tantos años había anhelado.

Con fecha 18 de noviembre de 1.830, llegó un oficio por el que se le otorgaba al puente, a petición del Ayuntamiento, el nombre “de Cristina”, en honor a la reina.
Habiendo dado cuenta al Rey N.S. de la exposición de este Ayuntamiento, fecha 14 del mes próximo pasado, en la que participando haberse dado principio a la construcción del Puente de esa Villa, a nombre y bajo los auspicios de S.M. y de su Augusta Esposa, solicita se le conceda la gracia de que dicho puente se titule en delante de Cristina, se ha servido S.M. acceder a los deseos de ese Ayuntamiento dignándose dar su Real Permiso, para que a dicho puente se le dé el nombre de su Augusta Esposa la Reina Nª Sª.
Fdo: Manuel González Salmón.”

Aunque en distintas publicaciones lo llaman “el puente de María Cristina”, sin embargo, según el oficio anterior es más apropiado llamarlo “de Cristina”, nombre mas corto y sencillo.

El rey Fernando llamaba amorosamente a Cristina “pichona”, pero este nombre para un puente hubiera quedado demasiado familiar.

Imagen del puente más cercana

Y el guantazo.

El siguiente suceso aconteció durante la construcción del puente y tuvo como protagonistas a los miembros de la familia real y a uno de sus ministros.

Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción el 31 de marzo de 1.830 para asegurar que su descendencia heredara el trono, ya fuese niño o niña, dejando a su hermano Carlos María Isidro fuera de la línea directa de sucesión.

Los más conservadores o apostólicos apoyaban al hermano, entre los que se encontraba Francisco Tadeo Calomarde, ministro de Gracia y Justicia.

Retrato de Calomarde

Calomarde que se consideraba un salvador de la patria (de estos hay muchos) intentó por todos los medios que el hermano del rey accediera al trono.

El 17 de septiembre de 1832, en La Granja, Fernando VII cayó gravemente enfermo. Calomarde creyendo que agonizaba y ante la inacción de María Cristina, consiguió con malas artes que el rey en su lecho firmara un documento por el que se derogaba la Pragmática Sanción.

Sin embargo, Luisa Carlota, hermana de María Cristina, enterada de lo sucedido llegó el 22 de septiembre al Palacio. Reunida con los ministros la Infanta le pidió el documento a Calomarde.

Retrato de Luisa Carlota (la que pegó el tortazo).

Para explicar a continuación lo sucedido transcribo el fragmento de la novela “Los apostólicos” (Episodios Nacionales, 2ª serie) de Benito Pérez Galdós (gran novelista) donde narra muy bien esta parte de la historia:
Cuando Calomarde entregó a la Infanta el manuscrito, que tantos desvelos y fingimiento había costado a los apostólicos, Carlota no se tomó el trabajo de leerlo y lo rasgó con furia en multitud de pedazos. Con el mismo desprecio y enojo con que arrojó al suelo los trozos de papel, echó sobre la persona del ministro estas duras palabras, que no suelen oírse en boca de príncipes:
-«Vea usted en lo que paran sus infamias. Usted ha engañado, usted ha sorprendido a Su Majestad abusando de su estado moribundo; usted al emplear los medios que ha empleado para esta traición, ha obrado en conformidad con su carácter de siempre, que es la bajeza, la doblez, la hipocresía».
Rojo como una amapola, si es permitido comparar el rubor de un ministro a la hermosura de una flor campesina, Calomarde bajó los ojos. Aquella furibunda y no vista humillación del tiranuelo compensaba sus nueve años de insolente poder. En su cobardía quiso humillarse más y balbució algunas palabras:
-Señora... yo...
-Todavía -exclamó la Semíramis borbónica en la exaltación de su ira-, todavía se atreve usted a defenderse y a insultarnos con su presencia y con sus palabras. Salga usted inmediatamente.
Ciega de furor, dejándose arrebatar de sus ímpetus de coraje, la Infanta dio algunos pasos hacia Su Excelencia, alzó el membrudo brazo, disparó la mano carnosa... ¡Plaf! Sobre los mofletes del ministro resonó la más soberana bofetada que se ha dado jamás.
Todos nos quedamos pálidos y suspensos, y digo nos, porque el narrador tuvo la suerte de presenciar este gran suceso. Calomarde se llevó la mano a la parte dolorida, y lívido, sudoroso, muerto, sólo dijo con ahogado acento:
-Señora, manos blancas...
No dijo más. La Infanta le volvió la espalda.”

Las malas lenguas cuentan que el tortazo se oyó en toda la Corte y hasta en la capital.

He investigado si la intensidad del tortazo pudo tener algo que ver con la ruina del puente de Cristina. Sin embargo, la bofetada se produjo en septiembre de 1.832 y los problemas con el puente se iniciaron el 23 de enero de 1835, es decir unos 3 años después. Por esta causa, se puede constatar científicamente que ambos hechos fueron totalmente independientes e inconexos.





Fotografías de retratos extraídos de la Wikipedia

lunes, 22 de agosto de 2016

El puente de Cervantes o Cristina (V). Posteriores actuaciones.

Este puente, propiedad de la ciudad, pasó a formar parte de la carretera de 2º orden de Játiva a Alicante, por lo que años más tarde el Ayuntamiento solicitó que el Ministerio de Fomento se hiciera cargo de su mantenimiento. Según el “Acta de incautación por el Estado...”, fechada el 12 de julio de 1.923, el ancho de la calzada era de 6’75 m., las aceras medían en el tramo central comprendido entre los estribos 1’30 m. y en los tramos extremos 1’90 m. El pretil de piedra que lo coronaba medía 1’15 m. de altura.
Imagen del puente Cristina en 1.910, todavía con los pretiles de piedra.

sábado, 13 de agosto de 2016

El puente de Cervantes o Cristina (IV). Ruina y reconstrucción

Ruina.

          En la sesión celebrada el 23 de enero de 1.835 y bajo la presidencia del nuevo Corregidor D. Jaime Soncase, se dio cuenta del estado ruinoso en que se encontraba el puente: por el lado de la población, habían aparecido grietas y desplomes que amenazaban la estabilidad de la obra. La asamblea acordó que el Arquitecto Director D. Juan Carbonell expusiera su dictamen sobre los daños sufridos y la forma de repararlos.
          D. Juan Carbonell informó que los desperfectos habían sido originados por las extraordinarias lluvias ocurridas enseguida de haber terraplenado dicho costado con tierras de naturaleza gredosa, sin haber dado tiempo a apisonar ni consolidar. También habían salido grietas al pie del estribo del arco que todavía se apoyaba sobre la cimbra, pero que no tenían importancia ya que en la cara opuesta había pasado lo mismo y, tras haberlas tapado con cal, no volvieron a salir. Como reparación propuso rebajar las dos paredes de dicho costado 6 u 8 hiladas y volverlas a levantar, retocando a pico los demás desperfectos. Los terraplenes debían ser sustituidos por otros de mejores tierras, intercalando tongadas de cascajo y grava. En cuanto a las grietas en el contrafuerte del arco convenía arriostrarlas con barrotes de hierro. Al llegar a la coronación debían unirse los dos paramentos con dos cadenas de hierro para evitar posteriores desplomes (Informe de 26 de febrero de 1.835).

domingo, 7 de agosto de 2016

El puente de Cervantes o Cristina (III). Propuesta y construcción.

Propuesta y proyecto.

         La primera noticia tiene lugar el día 17 de marzo de 1.828, cuando en el cabildo celebrado en el Ayuntamiento, el Sr. Corregidor D. Gregorio Barraycoa propone una serie de obras de gran necesidad y entre las que se encontraba “... la construcción del Puente que está proyectado sobre el río Riquer, junto al edificio de máquinas de D. José Gosalvez, tanto para facilitar la introducción y extracción de los efectos de la Real Fábrica de Paños, los frutos de las cosechas como para extender la Población, que por la situación topográfica apenas tienen cabida los habitantes que existen actualmente...”.

         Aceptada la propuesta, días más tarde, se acordó nombrar una Junta presidida por el Sr. Corregidor,  para que una vez  estudiados los antecedentes,  redactase los arbitrios necesarios para financiar la obra. Se le encargó al arquitecto municipal  D. Juan Carbonell la confección de los planos y presupuestos correspondientes al puente y resto de obras.

lunes, 1 de agosto de 2016

El puente de Cervantes o Cristina (II). Antecedentes

Antecedentes.

        La construcción de un gran puente en el camino de Castilla, como alternativa al antiguo puente de San Roque, fue una constante aspiración de las distintas corporaciones municipales y de los fabricantes de Alcoy desde finales del siglo XVIII.
         El Camino Real de Madrid, era una de las más importantes vías  de comunicación de que disponía la ciudad: mantenía enlazadas con la población las partidas rurales del Barchell, Polop y Salt, y permitía a la Real Fábrica de Paños y a los empresarios papeleros dar salida a sus productos hacia sus mercados principales del interior de la península.
          Se iniciaba el camino de Castilla hacia Madrid en el Portal del Riquer, bajaba por la calle de San Roque, con una pendiente bastante pronunciada, y cruzaba el río por el puente también llamado de San Roque (actualmente desaparecido por las obras de encauzamiento, defensa y urbanización del río). Este puente de pequeñas dimensiones, sufría las periódicas avenidas del río, por lo que continuamente debía ser reparado. Seguía por una prolongada y empinada rampa hasta la calle Alcolecha,  la fuente de las Moscas y continuaba su trayecto, aproximadamente, por las actuales calles de Salvador Allende, Plaza Gonzalo Cantó, Onofre Jordá, Juan de Juanes, saliendo por el “collao” de Na Beneita y carretera de Bañeres.

lunes, 25 de julio de 2016

El puente de Cervantes o Cristina (I). Situación y descripción.


        El presente blog se ha iniciado por el puente de las 7 lunas, dado que es uno de los más conocidos erróneamente y del cual mucha gente desconoce su existencia y verdadera ubicación. A continuación se han tratado los puentes  contemporáneos, pertenecientes a la carretera de 2º orden Játiva a Alicante, todos ellos construidos en los primeros años de 1.860, como son el puente de San Roque y la Pechina. Sin embargo en las próximas entradas se hablará del puente de Cervantes o Cristina, cuya construcción se inició 30 años atrás.

Situación y descripción

          El puente de Cristina, popularmente llamado de Cervantes o de la Beniata, une la Av. del Pais Valencià con la calle Alzamora y el paseo de Cervantes.  Salva el barranco por cuyo fondo discurre el río Riquer.

Situación
          
     Posee una longitud total de 87’30 m, una altura de 27’50 m desde la rasante hasta el fondo del cauce y una anchura entre barandillas de 15’75 m, correspondiendo 10’75 m a  la calzada y 2’50 m a cada una de las aceras. 
Plano de Alzado (proyecto de ampliación)

          Consiste en una obra de sillería, con un arco central de medio punto de 18’70 m de luz y un ancho de bóveda de 10’90 m. El espesor de boquilla es de 1’35 metros con un pequeño resalte en la clave. En cada uno de los laterales del arco hay un primer cuerpo macizo de sillería, cuya sección transversal es un trapecio, y sobre éste, al mismo nivel del arranque de la bóveda, tres arcos ojivales de  4’80 m de luz cada uno y 10’20 m de altura, separados entre ellos por pilas de 2’40 m de grueso. En cada lado del grupo de los arcos ojivales existen unas pilas-estribos o machones, imitando sillería almohadillada y de color más claro, de 3’90 m de ancho, que sirven de separación, por un lado del arco central, y por el otro de los muros de acompañamiento de los extremos.

Vista frontal (glosario)

          Según se ha podido deducir de los informes de los distintos arquitectos que intervinieron en la construcción, los estribos del arco central están cimentados sobre un embasamento de sillares, de 1’81 m de profundidad y sobre terreno sólido. Los pilares de los arcos apuntados también apoyan sobre terreno firme, quedando empotrados dentro del primer cuerpo, subiendo por su interior con un espesor de 2’72 metros,  y quedando arriostrados transversalmente por muros de fábrica.

          El tablero e imposta están compuestos por placas prefabricadas de hormigón armado del mismo color que la sillería. La barandilla de coronación es metálica.

Vista lateral

       En las posteriores entradas se hablará de sus antecedentes, construcción y posteriores ampliaciones.