Ruina.
En la sesión celebrada el 23 de enero
de 1.835 y bajo la presidencia del nuevo Corregidor D. Jaime Soncase, se dio
cuenta del estado ruinoso en que se encontraba el puente: por el lado de la
población, habían aparecido grietas y desplomes que amenazaban la estabilidad
de la obra. La asamblea acordó que el Arquitecto Director D. Juan Carbonell
expusiera su dictamen sobre los daños sufridos y la forma de repararlos.
D. Juan Carbonell informó que los
desperfectos habían sido originados por las extraordinarias lluvias ocurridas
enseguida de haber terraplenado dicho costado con tierras de naturaleza
gredosa, sin haber dado tiempo a apisonar ni consolidar. También habían salido
grietas al pie del estribo del arco que todavía se apoyaba sobre la cimbra,
pero que no tenían importancia ya que en la cara opuesta había pasado lo mismo
y, tras haberlas tapado con cal, no volvieron a salir. Como reparación propuso
rebajar las dos paredes de dicho costado 6 u 8 hiladas y volverlas a levantar,
retocando a pico los demás desperfectos. Los terraplenes debían ser sustituidos
por otros de mejores tierras, intercalando tongadas de cascajo y grava. En
cuanto a las grietas en el contrafuerte del arco convenía arriostrarlas con
barrotes de hierro. Al llegar a la coronación debían unirse los dos paramentos
con dos cadenas de hierro para evitar posteriores desplomes (Informe de 26 de
febrero de 1.835).


