En el periodo
comprendido entre los siglos XV al XVII, tras la reunificación del territorio
peninsular por parte de los Reyes Católicos, existió, sobretodo al principio, una
política de mejora de las
comunicaciones consistente en nuevas realizaciones puntuales y a la conservación
de las obras ya existentes. Para ello se obligó a los pueblos al mantenimiento de los
caminos pertenecientes a sus términos municipales, recurriendo para su financiación a los
“repartimentos” , previa autorización real.
La coincidencia con el
descubrimiento de las tierras americanas y las continuas guerras en Europa desvió la atención de los posteriores monarcas de los problemas interiores peninsulares . Prácticamente sólo se llevaba a cabo el acondicionamiento de los caminos por el
gobierno central en el caso de traslado de tropas y maquinaria de guerra, y en
el de viajes o celebraciones reales, ya que normalmente se transitaba a pie o a
caballo.

